La tumba de Javier bien regada
Aún cumplen su última voluntad. En el 42 Aniversario luctuoso de Javier Solís "El Rey del Bolero Ranchero" su tumba luce kilos y kilos de hielo reditiéndose "para calmar su sed", porque en vida pedía: Jarra con agua de limón y mucho hielo para tomarla" o que de llegar a morir, rogaba: "No dejen de regar con agua mi sepulcro."

Este mito vivificado y pasado de voz en voz a cuatro generaciones de mexicanos, se llevó ayer al pie de la letra en el panteón Jardín por cientos de seguidores encabezados por el presidente del Club "Amigos de Javier Solís", Juan Bautista.

Luego de distribuir el hielo en la tumba de Solís y apoyándose en una grabadora con sonido distorsionado interpretaban en coro la basta obra de Gabriel Siria Levario, desde las primeras horas de ayer sábado.

Ante los arreglos florales y posters de "El rey del bolero ranchero" enclavados en su tumba, aunado a las porras, aplausos y los más representativos boleros rancheros de los 320 que consta su repertorio grabado en vida, en nueve años de trayectoria musical de Solís, como son "Payaso", "Llorarás", "Nobleza", "Las rejas no matan", "Esclavo y amo", "A pesar de todo", enmarcaron una conmemoración más de la muerte del nacido en el popular barrio de Tacubaya.

La viuda Blanca Estela Sáinz, franqueada por sus hijos Gabriel y Gabriela y la nieta del cantante de 21 años, informa a ESTO sobre el deseo que pidiera en vida Javier Solís.

Esta petición de Javier se ha agrandado a través de los años, porque cuando el fue operado de la vesícula en el hospital, le dijo a su secretario, Miguel Mendoza: " Si muero me vas a tirar una jarra con agua de limón con hielo". Entonces, los primeros años de su partida se cumplió, y a 42 años de distancia, llegan solo los hielos. Si el pueblo lo hace y es feliz, pues que le sigan cumpliendo este deseo de Javier.

A unos metros de distancia de la tumba, al colocarse un templete cubierto con una lona, autoridades, delegaciones de Alvaro Obregón, de manos de la maestra de ceremonias Chela Oehmichen entregaron a los herederos de Javier Solís, sus hijos Gabriela y Gabriel, así como a su viuda Blanca Estela un reconocimiento post mortem, en su 42 aniversario luctuoso.

ANECDOTAS
A Javier Solís le gustaba la sopa de fideos y jugar a la pirinola porque le gustaba "tomar todo". Fue una persona de casa, muy hogareño que a su hija Gabriela le decía "la gorda".

Asímismo, rememora la viuda Solís: "En vida se sintió atraido por letras alusivas a su muerte como es "Si Dios me quita la vida", "Cenizas" y "Cuatro cirios". En esta composición le pide al autor, Federico Baena verse así mismo en su velorio.

Y en ocasiones, -comenta en la entrevista-, platicando, me decía: Sabes quién murió?, Javier Solís nos pedía a mí y a sus hijos regar con mucha agua mi tumba.

Y precisa: "Javier aunque no hablaba del suicidio, sí decía que de llegar a viejo se iría a esconder a un circo, porque él no quería causar lástima, como en la que causó el barítono Emilio Tueco, quién al final de sus días aceptaba créditos de películas de cuarto rango, cuando llegó a ser estelar".
Seguidores le quitan la sed a Javier, con kilos de hielo
Blanca Estela Sáinz leyendo el diario ESTO
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