Fiel defensor de las tradiciones mexicanas y un apasionado de nuestras costumbres, el Hijo del Santo decidió dejar por un día su equipo profesional de luchador para ponerse el sombrero de charro que conserva como un recuerdo imborrable del regalo que Javier Solís le dejó a su padre, El Santo, para sentir en su pecho el amor por nuestra patria. Así fue como se preparó para disfrutar de una noche mexicana.
¿Qué significa para ti el sombrero de charro que traes?
“Este tiene mucha historia, porque era uno de los favoritos de Javier Solís, el que más usó en sus presentaciones personales. Mi padre (El Santo) y él fueron grandes amigos, ya que los dos eran bohemios. El sombrero tiene más de 40 años con nosotros, Javier se lo regaló a mi papá en una ocasión en que les tocó trabajar juntos en una gira por la República mexicana. Te estoy hablando de los años 60, cuando se manejaban las famosas Caravanas, que fue donde empezó la amistad entre ellos”.

¿Sientes algo especial al ponértelo?
“Imagínate, saber que perteneció a una de las grandes figuras de la música mexicana…, por la historia que tiene es un hermoso regalo que me dejaron. Con decirte, que recuerdo que era muy pequeño cuando Javier invitaba a mi padre a su casa, organizaban reuniones en el jardín y por la tarde, se ponían a cantar. A pesar que mi papá era un poco introvertido en ese sentido, le gustaba divertirse sanamente”.

¿Conservas el gusto por las tradiciones mexicanas?
“En estos últimos tres años he sentido la necesidad de estar con mi familia en estas fechas como el 15 de Septiembre, que la verdad significan mucho. De unos años a la fecha, a los mexicanos se nos ha quitado la vergüenza de festejar nuestras tradiciones y lo hacemos con más orgullo. Es más no nos avergüenza ponerle una bandera a nuestro auto”.

¿Crees en México?
“Claro, y a pesar de todos sus problemas, es un país maravilloso. Por eso pienso que es el momento de ponernos la bandera como camiseta y defender nuestra tierra, para que realmente disfrutemos de la democracia y nos dejemos de tonterías, que más que enorgullecernos nos hace retroceder. Es muy triste ver camiones quemados en Oaxaca, eso me decepciona, porque ése no es México. Siento que las autoridades le han dado demasiada libertad a la gente, hace lo que quiere. El control se les sale de las manos”.

¿Es complicado vestir un traje de charro?
“Es un emblema mexicano que nos identifica a nivel mundial, y para portarlo hay que hacerlo con respeto, no para ensuciarlo ni jugar con él. Quien vista un traje de charro, lo tiene que hacer con orgullo”, finalizó.
Entrevista al hijo del Santo
Por: Rafael Ortiz Habib
Fotos: Carlos Romero
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