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Entrevista al Hijo del Santo

Entrevista al Hijo del Santo

Fiel defensor de las tradiciones mexicanas y un apasionado de nuestras costumbres, el Hijo del Santo decidió dejar por un día su equipo profesional de luchador para ponerse el sombrero de charro que conserva como un recuerdo imborrable del regalo que Javier Solís le dejó a su padre, El Santo, para sentir en su pecho el amor por nuestra patria. Así fue como se preparó para disfrutar de una noche mexicana.

Entrevista a Javier Solís

Entrevista a Javier Solís

Publicado en la revista “Canciones de América” No. 127. El 5 de febrero de 1959.

…”Aquí tienen ustedes unas palabras que surgieron durante una charla con el creador del bolero romántico con acompañamiento de mariachi: “JAVIER SOLIS.”

JAVIER: ¿De dónde es usted originario?

De Nogales, Sonora. Nací el primero de septiembre de 1931, pero radico en México desde la edad de 9 años”

En familia

En familia

Revista “Somos”, año 2001.

En la colonia Campestre Churubusco, al sureste de la capital, en un acogedor departamento vive Blanca Estela Sáinz. En el interior se percibe la presencia del Rey del Bolero Ranchero; en la pared del comedor se observa su imagen triplica­da en un mural (realizado por Emma Silva, en 1963), donde se aprecian distintas face­tas del artista: actor, charro y boxeador.

En la sala, fotografías y reconocimientos atraen los recuerdos de vivencias, pala­bras, bromas, ademanes y aromas. Son momentos de felicidad, de éxitos logrados, pero también de soledad y tristeza. Blanca Estela. “La Gatito” -como siempre la llamó amorosamente-, fue su segunda esposa y con quien compartió los últimos seis años de vida. Procrearon dos hijos: Gabriel y Gabriela que. a la edad de cua­tro años y siete meses de edad, respecti­vamente, se quedaron sin padre.

Anécdotas de un humilde cancionero

Anécdotas de un humilde cancionero

Revista “Somos”, año 2001.

Tales palabras reafirman en buena medida, la sencillez extrema de Gabriel Siria Levario, un hombre a quién el destino cortó de tajo la existencia, justo cuando el éxito le sonreía.

Javier Solís, un espacio vacío que nunca se llenó

Javier Solís, un espacio vacío que nunca se llenó

Era la mitad del siglo XX, transcurría también la mitad de la década de los 50´s y un joven de 25 años, Gabriel Siria Levario, bautizado artísticamente Javier Solís, estaba estampando su voz y dejando para la posteridad dos temas inolvidables: Que te importa, del jibarito Rafael Hernández y Por qué negar, del músico poeta veracruzano Agustín Lara.

Estaba Javier Solís en ese 1955 cumpliendo al fin su anhelado sueño de grabar en una compañía disquera sus canciones y, sin siquiera imaginarlo, se encontraba justo en el centro de dos fechas que con el paso de los años serían recordadas como tragedia y duelo nacional: 1953 y 1957.

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