Hombre reservado, introvertido y tímido, pero al mismo tiempo juguetón, bromista y de carácter fuerte y solidario, Javier Solís cultivó la amistad entre sus compañeros del medio, quienes lamentaron su inesperada partida...
Con absoluta franqueza Javier Solís sostuvo siempre:
"Orgullo es para mí haber sido tan pobre y saber, desde que tengo uso de razón, lo que es el hambre y la necesidad de trabajar. Desde mi infancia supe de la preocupación, de la falta de sueño, y me percaté de la bondad de mucha gente".
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El bolero es una de las expresiones culturales más influyentes de la América Latina; música de la seducción y del deseo; de la cercanía y de la ausencia del ser que se ama; incluso, de la vida y de la muerte..."Dios mío: si tu no me hubieras dado el alma, la música me la hubiera creado", reza un pensamiento...El bolero es música que combina el amor idealizado y la pasión erótica a veces tan "exacerbada" que llega a ser dramática, la cual se atribuye frecuentemente a países del trópico como los mencionados. El bolero llegado a México siguió la tradición del discurso amoroso de occidente que entronca, primero, con la lírica provenzal francesa y luego con el romanticismo italiano, finalmente con el modernismo hispanoamericano; el bolero pone en escena al individuo en su búsqueda de "el otro" ó de "la otra", en el camino del amor romántico, imaginado, transferido, prohibido ó feliz en su mensaje.

Así, al empezar la segunda mitad del siglo XX pasado, nació un género musical distinto, puramente mexicano, como mezcla de la influencia mestiza y la española, una combinación de la música ranchera mexicana y del bolero, gracias a un compositor y músico mexicano del estado de Jalisco (cuna del mariachi), talentoso, como lo fue don Rubén Fuentes; nació , entonces, el "bolero ranchero", de cuyo género musical México ha tenido, por obvias razones, al más grande exponente en un cantante mexicano cuyo talento raya en lo genial: JAVIER SOLIS.
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